El portal de agua se cerró, y Maliza cayó de rodillas, jadeando. No había usado su magia en cien años, y su cuerpo humano no pudo resistirlo más tiempo. Su poder era demasiado fuerte, solo en su forma de sirena podía canalizarlo completamente.
Alan la sujetó justo antes de que tocara el suelo, sosteniéndola con firmeza. Maliza sintió su respiración entrecortarse al tenerlo tan cerca, su piel quemaba bajo su toque, y un leve rubor cubrió sus mejillas.
El silencio se extendió en la habitación mien