Capítulo 80. La furia del rey.
Dominic
Salí de la habitación con los dientes apretados y el pulso enloquecido. Mi pecho subía y bajaba como si acabara de correr una maldita maratón.
La furia me quemaba las venas como vodka barato.
El teléfono en mi mano aún guardaba el calor de sus dedos. “Una llamada a Nueva York” Mierd4.
¿Dormida? ¿Creía que podía verme a la cara y mentirme con ese tono suavecito? ¿Esa carita de santa?
¡Había un número desconocido en mi puto teléfono en la mano y me negó en la cara que lo había tocado!