Capítulo 160. La última pieza.
Dominic
El mundo podía estar ardiendo afuera. Siberia, Moscú, San Petersburgo… nada tenía sentido mientras el rostro de Liliana volvía a aparecer en mi memoria.
Mi hermana.
La única que alguna vez fue mi refugio en un mundo donde el amor era una palabra prohibida. La única que me abrazaba cuando lloraba en silencio por mi madre y papá solo se emborrachaba de poder y de rabia.
Tenía ocho años cuando la vi por primera vez interponerse entre nosotros cuando me iba a golpear.
—¡Déjalo! ¡No le hagas