Capítulo 140. La razón para no rendirme.
Trina
Algo tibio me rozaba la mano. Una sensación suave, casi imperceptible… como una caricia que no sabía si era real o parte de un sueño.
Quise mover los dedos, pero el cuerpo no me respondió. Todo dolía. Hasta respirar.
Y aun así, supe que estaba viva.
Un zumbido constante y lejano, marcaba el ritmo de algo… un monitor tal vez. Una máquina que decía que seguía aquí. Contra todo pronóstico. Contra todos los demonios.
Mi garganta era una caverna seca, raspada. Intenté tragar, pero el gesto fue