Cap. 75. Mi princesa y mi guerrero.
Narrador omnisciente:
Aris sonreía con satisfacción, imaginando la expresión de asombro y felicidad en el rostro de Maite cuando se enterara de que él había logrado que el miserable de Leonardo firmara el divorcio.
Sin embargo, una sombra de inquietud se deslizó sobre su semblante. ¿Cómo debía darle la noticia sin despertar sospechas? No quería que Maite empezara a hacer preguntas incómodas.
Se secó las manos con un pañuelo de seda mientras avanzaba con paso elegante hacia su mesa en el excl