Cap. 54. ¿Quedarse o huir?
—¡Piu… piu!
Las risas, tanto infantiles como varoniles, resonaban en la habitación. Maite, profundamente dormida, frunció el ceño al escuchar aquellos sonidos.
Parpadeó repetidas veces hasta que sus ojos se acostumbraron a la luz y lo primero que vio fue a Aris jugando con los niños.
Gael sostenía una pistola de juguete con ambas manos. En su cabeza llevaba un casco y sobre su camiseta un chaleco de soldado que le quedaba grande.
Saltaba de un lado a otro con la expresión de un pequeño guerre