Cap. 115. ¡¿Quién envenenó a mis hijos?!
Narrador omnisciente:
Maite avanzó hacia Helena, con los ojos inyectados en sangre.
—Tú no tienes derecho a estar aquí —espetó—. ¡Aléjate!
—¡Por favor! —exclamó Helena, llevándose la mano al pecho—. A pesar de todo soy una mujer empática, estoy aquí porque me preocupan los niños, ellos no tienen nada que ver con nuestra rivalidad ¿De verdad crees que yo...?
—¡Sí! —le gritó Maite—. ¡No me vas a engañar con ese tono dulce de serpiente!
Un médico salió en ese momento, y todos se giraron hacia él c