Cap. 116. Solo por ellos.
Narrador omnisciente:
Apenas habían transcurrido dos horas desde la intervención cuando Gianna y Gael fueron trasladados a una habitación privada.
Sentada entre las dos camillas, Maite, los observaba en completo mutismo, con los ojos enrojecidos y el alma desgarrada. Ambos niños dormían profundamente, aún sedados, con los rostros pálidos y los labios apagados. Aunque los médicos habían asegurado que estaban fuera de peligro, el solo hecho de haberlos visto tambalearse al borde de la muerte la