CAPÍTULO 49 – Al borde del territorio, un nuevo amigo
Ethan aguardó con la paciencia tensa de un cazador. Permanecía apoyado contra el costado de su auto, en silencio, observando la línea invisible que separaba el territorio Rukawe del resto del mundo. Sabía que Lucy cruzaría por allí tarde o temprano; la rutina de la comunidad era estricta, y él había estudiado sus movimientos con minuciosidad. Si quería sorprenderla sin intimidarla, ese era el punto perfecto.
Cuando por fin vio la figura de Lucy aproximarse, la reconoció inmediatamente por su caminar prudente y por la forma en que sostenía el pequeño bolso de tela contra el pecho.
— Lucy —dijo él, alzando una mano en un saludo relajado—. Hola, ¿cómo estás?
Ella se detuvo en seco. Sus ojos se abrieron con un desconcierto sincero, sin rastro de artificio.
— Hola… tú otra vez. ¿Qué haces aquí?
Ethan respiró hondo. Podría haberle dicho cualquier excusa: que pasaba por la zona, que estaba interesado en conocer el bosque, que un cliente l