CAPÍTULO 24 – Un pasado que duele
Dentro de la vieja cabaña de los cazadores, Kerana yacía en el suelo, inconsciente, con su respiración lenta y profunda. Ella ni se había dado cuenta de la trampa en la que había caído. El polvo somnífero que Lucy había liberado había cumplido su efecto con precisión.
Las jóvenes —Lucy, Victoria, Tala y Nahir— habían huido del lugar apresuradas, sin mirar atrás. No querían testigos ni rastros que las delataran. Se mezclaron con las actividades matutinas de la