Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 3: Vendida.
Daisy aceptó la propuesta de Richard como una tregua necesaria. Después de pasar horas junto al lecho de su madre, el agotamiento la venció y se quedó dormida. Pero a las seis de la tarde, el vehículo negro que la esperaba a la entrada del hospital no la llevó a un restaurante, sino a las puertas de un salón de belleza que destilaba lujo por cada poro.
—Instrucciones del señor Town —dijo el chofer con frialdad—. Código de vestimenta formal.
Daisy miró su ropa desgastada y sintió una punzada de humillación. Sin embargo, apretó los dientes. Por quinientos mil dólares, se dejaría vestir como una muñeca de porcelana si eso significaba salvar a su madre.
Dos horas más tarde, la mujer que bajó del auto era irreconocible.
El vestido lavanda con escote de corazón se ceñía a sus curvas como una segunda piel, resaltando la palidez de sus hombros y la delicada línea de sus clavículas, adornadas con un collar de cristales que captaba la luz del restaurante francés. El aire acondicionado la golpeó como un látigo apenas entró, pero Daisy forzó su espalda a mantenerse recta.
No mostraría debilidad.
Sin embargo, al acercarse a la mesa, su corazón se detuvo: Richard no estaba solo.
—Papá... —murmuró.
Richard se levantó con una sonrisa tan radiante que resultaba obscena.
—¡Aquí estás! Acércate, Daisy.
Ella se quedó paralizada.
Había algo en la expresión de su padre, una mezcla de servilismo y codicia, que le erizó la piel. Entonces, el hombre sentado frente a él giró la cabeza, eran los mismos ojos grises de esa tarde: Cassian Roth.
—Es el CEO del Roth Group, hijita —se apresuró a decir Richard, con una suavidad que en ese momento era insultante—. Saluda como se debe.
El corazón casi explota en su pecho.
No sabía por qué, pero el hombre frente a ella no solo la ponía nerviosa, sino que la hacía sentirse diferente, observada, deseada. Como si fuera un pedazo de carne entre miles de lobos hambrientos. Sin embargo, se lo atribuyó a la poca experiencia que tenía con los hombres; o mejor dicho, ninguna, ya que desde que enfermara su madre solo se había dedicado al trabajo y a cuidarla.
—Señor Roth —logró articular, sintiendo cómo la mirada del hombre recorría su cuerpo de arriba abajo con una intensidad depredadora.
Cassian esbozó una sonrisa y eso hizo que el corazón de Daisy se agitara.
—Pasa por mi oficina mañana para firmar el contrato, Town —declaró Cassian sin apartar los ojos de Daisy.
—¡Por supuesto! —Richard rebosaba de una alegría casi maníaca—. ¡Daisy, atiende bien al señor Roth! Voy al baño.
Ella asintió nerviosa y tomó asiento, esperando que todo fuera un mal sueño y que se iría pronto con los quinientos mil. Pero justo cuando ella pensaba servirle un poco de vino, Cassian atrapó su mano. Ella dejó escapar un jadeo de sorpresa y estuvo a punto de gritar, pero los dedos del hombre subieron hasta su barbilla, obligándola a mirarlo, luego, su pulgar rozó sus labios con una suavidad inexplicable.
—No me gustan las mujeres que usan labial —susurró con una voz profunda que hizo que las piernas de Daisy flaquearan en contra de su voluntad.
Ella se zafó de su agarre y buscó a su padre, esperó verlo ir hacia los sanitarios, pero su padre caminó directo hacia la salida
—¡Papá! —exclamó y la verdad la golpeó como un rayo: la había dejado allí con él.
Saltó de la silla dispuesta a irse, pero apenas había dado unos cuantos pasos cuando dos muros de carne vestidos de negro la atraparon: eran los guardaespaldas de Cassian.
Él bebió de su copa con brutal indiferencia,
—¡Suéltenme! ¡¿Qué están haciendo?!
—No se irá hasta que se vaya el jefe —dijo uno de ellos.
Daisy se quedó petrificada al ver a Cassian caminando hacia ella con absoluta calma. Los hombres la soltaron y desaparecieron. Entonces, él extendió su mano para acariciar su mejilla, un gesto que se sintió más como una marca de propiedad que como una caricia.
—Tu padre te vendió a cambio de un acuerdo de doscientos millones de dólares —le susurró al oído—. ¿No te sientes importante ahora, Daisy? Te compró un hombre rico. Ahora… me perteneces.







