Capítulo 8: ¿Dónde está mi mamá?
—¿Aceptas o no?
El silencio se hizo eterno.
Daisy bajó la mirada hacia sus manos, las mismas que horas antes se habían aferrado a la espalda de él. Las mismas que ahora podían firmar un pacto con el diablo. La imagen de su madre, pálida y frágil en esa cama de hospital, se superpuso a la suya propia reflejada en los ojos grises de Cassian.
No había salida limpia. Nunca la hubo.
Levantó la cabeza y sus ojos ya no estaban inundados, sino secos, ardientes de determ