Capítulo 10:¿Quién fue?
Daisy palideció, cubriéndose el cuello con una mano temblorosa, pero el gesto solo alimentó la crueldad de sus espectadoras.
—Si ya te besaron, ¿para qué te tapas? —se burló Tiffany con fingido asco—. ¿Tan valiente para hacerlo pero no para admitirlo?
Elena, observando la culpa que desbordaba de los ojos de la joven, arqueó una ceja con pura malicia.
—No me digas que... ¿te estás vendiendo? ¡OH POR DIOS! ¿Vienes aquí a buscar clientes?
—¡No digas estupideces! —gritó Dais