Cuando el vehículo negro se detuvo frente a la base militar de la unidad North, Diamond sintió de inmediato que algo se había quebrado en el ambiente.
El aire, que usualmente era solo frío y cargado de pólvora, ahora parecía espeso, casi eléctrico.
Al bajar con las cestas de la merienda, notó que el murmullo habitual de los soldados se apagaba a su paso, siendo reemplazado por un silencio sepulcral y cargado de juicio.
Las miradas de los centinelas no eran las de siempre; ya no había solo escep