El gran salón de la mansión North era un espacio imponente, decorado con maderas oscuras, tapices antiguos que narraban batallas olvidadas y una lámpara de cristal que colgaba del techo como una amenaza brillante.
El eco de los pasos de Diamond y Celine resonaba contra el suelo de mármol mientras intentaban dominar los pasos del baile tradicional de Transilvania.
Para Diamond, la tarea resultaba agotadora; la danza exigía una postura rígida, movimientos precisos y un ritmo que parecía no tener