El estruendo del cristal al romperse fue un sonido definitivo, una nota discordante que marcó el fin de la tregua.
Killian, consumido por una rabia que ya no intentaba ocultar tras su máscara de seda, lanzó a Diamond con una fuerza desmedida.
El cuerpo de la joven voló por el aire hasta impactar contra un espejo de cuerpo entero, una pieza ornamental de marco dorado que estalló en mil fragmentos ante el choque.
Diamond cayó al suelo, rodeada de pedazos de vidrio.
Un gemido ahogado escapó de sus