Minutos antes…
El Gran Salón de la mansión North vibraba con el murmullo de cientos de invitados.
Y la orquesta afinaba sus instrumentos en un rincón; sin embargo.
Ridell North permanecía junto a la escalinata de mármol, con su uniforme de gala impecable y la espalda recta, pero sus ojos plateados no dejaban de subir con fijeza hacia el piso superior.
El tiempo se agotaba y Diamond aún no descendía de su habitación, donde permanecía encerrada con su padre.
—¿Por qué tardan tanto? —gruñó el Patr