Alaric caminaba por los pasillos de mármol de la mansión, cada paso resonando con una pesadez que reflejaba la inquietud que le atenazaba el pecho.
Se dirigía a la oficina de su padre, pero su mente estaba a kilómetros de allí, atrapada en la imagen de Seraphina.
La idea de volver con ella, de consolarla y, finalmente, hablarle de la manera adecuada, lo atormentaba como una herida abierta.
Dio un fuerte suspiro, sintiendo el peso de sus propios errores.
Se había equivocado durante todo este tie