VICTORIA
—¿Qué haces? No te encontré en la cama y me preocupé. —Estoy con las sábanas sobre mi cuerpo, la cabaña tiene calefacción, pero supongo que es cuestión de acostumbrarme; soy suya y él mío, hicimos el amor por horas y fue mucho mejor de lo que pude imaginar.
—Vine a ver algo, no debiste levantarte, quería que fuera una sorpresa.
—¿Sorpresa? —le respondo y toma de mis manos y me sienta sobre el sofá; yo sigo sin entender muy bien la situación.
—Sabes que te amo y lo que más quiero es que