39. HERENCIA DE SANGRE
MARCUS NOLAN
Aún puedo sentir la humillación en el cuerpo, como una marca invisible que no se borra.
El rey me dejó en ridículo frente a toda la corte.
Mi propia madre me negó lo que me correspondía por derecho, y ahora el título de Conde de Nolan pertenece a una muchacha que apenas ha dejado de ser una niña.
Margareth.
Mi hija.
O eso me esfuerzo en recordarme, aunque a veces su tono, su forma de mirar, incluso su manera de pensar, me resulta irritante... es como si no pensara en mí como su pad