40. UN NUEVO COMPROMISO, SIN EL PROMETIDO
MARGARETH
Una vez estuve de pie ante el rey, ya había olvidado lo sucedido con mi padre y su esposa.
El eco del gran salón me mantenía en esta nueva realidad. El aire olía a incienso y a poder, y las paredes doradas me hacían pensar en la solemnidad e importancia del momento..
Sabía que los rumores sobre el "incidente" con mi padre ya habrían volado por medio palacio, pero confiaba en que la amenaza implícita que dejé a los testigos fuera suficiente para que nadie mencionara mis habilidades.
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