18. ACLARAR EL MALENTENDIDO
LIAM
No era habitual que un príncipe visitara a su prometida fuera de los protocolos reales, pero hoy no me importó.
No vine por deber. Vine por impulso.
Una parte de mí necesitaba verla antes de la fiesta. La otra... necesitaba recordarle —recordarme— que entre nosotros aún quedaba algo.
Cuando las puertas se abrieron, Lady Margareth apareció.
El aire del vestíbulo pareció contenerse.
El vestido azul oscuro delineaba su figura con una precisión que dolía. No mostraba demasiado, pero insinuaba