170. EXTRA 3. PARTE 1 DE 2
CAROLINA DE LA TORRE
Aún siento el ardor en mi mano. Nunca había abofeteado a nadie. Ni siquiera de niña recuerdo haberme peleado con alguien. Pero no pude contenerme.
La sensación de humillación fue demasiado grande. Salí huyendo con el rostro ardiendo y el pecho tan apretado que apenas podía respirar. Recuerdo vagamente escuchar a mi madre llamándome detrás de mí, pero no me detuve hasta encerrarme en mi habitación.
Y ahí lloré. Lloré hasta quedarme sin fuerzas.
No tengo idea de cómo volv