17. MARGARETH Y LIAM: SUS MENTES DOS AÑOS DESPUÉS
MARGARETH
Para mis planes, Lizzy debía verse perfecta. No solo hermosa, sino impecable.
Cada paso, cada movimiento, cada sonrisa debía parecer espontánea... aunque, por supuesto, no lo fuera.
Por eso solicité permiso a la reina para hacer algunos ensayos en el mismo salón donde se celebraría la fiesta. Alegué que era necesario que mi hermana se familiarizara con el espacio, que practicara la bajada de la escalera y que el protocolo se siguiera con exactitud.
La reina, complacida con mi "interés