171. EXTRA 3. PARTE 2 DE 2
CAROLINA DE LA TORRE
Al inicio solo ayudé con cosas pequeñas.
Muy pequeñas.
La abuela Clara parecía convencida de que yo me rompería como porcelana si cargaba algo demasiado pesado. Así que me asignó tareas "adecuadas para mis manitas delicadas", según sus propias palabras.
Y tenía razón.
Los primeros días terminé con agujetas hasta en lugares cuyo nombre desconocía.
Pero poco a poco encontré mi lugar.
La ropa de ambos necesitaba constantes arreglos y, afortunadamente, yo sabía bastante de costu