130. ALGO DE TIEMPO POR UNA VERDAD
LIZZY
Me duele todo el cuerpo.
No es un dolor limpio.
Es uno pesado, pegajoso, como si cada músculo estuviera lleno de arena.
Estoy tan débil que incluso respirar parece requerir demasiado esfuerzo.
Hace horas que dejé de llorar.
No sé si es porque ya no tengo lágrimas...
o porque, en algún lugar dentro de mí, algo se ha resignado.
La mordaza aprieta mi boca y vuelve inútil cualquier intento de hablar. Cuando ellos están aquí no puedo decir nada. Solo sonidos ahogados que no significan nada.
Pe