111. QUIERE PROTEGERME
MARGARETH
La sensación de plenitud no abandona mi cuerpo.
Es como si en lugar de sangre corrieran pequeñas chispas tibias, una corriente dulce que me mantiene ligera, enfocada, invencible. Han pasado tres días desde la boda. Tres días desde que el patio de Dorial se arrodilló al unísono y aceptó mi nombre como propio.
Y todavía despierto con la certeza de que estoy exactamente donde debo estar.
Riven ha estado... radiante. Más sereno. Más afilado. Como si cada decisión que toma ahora tuviera un