104. NO VEO LA FORMA DE DECIRLE QUE LA AMO
RIVEN
Demasiado franca.
Así fue la conversación con Liam.
Sin cortesías. Sin máscaras. Sin ese teatro elegante al que está tan acostumbrado.
Por fin hablamos como lo que somos. Dos hombres.
Un problema con nombre propio: Margareth.
Al menos, hasta ahí entiende él.
Sabe que es mi mujer. Sabe que no permitiré que nadie más se acerque. Eso hiere su orgullo, pero no lo desarma.
Lo que no sabe es lo demás.
La deuda que pienso cobrarle a nuestro padre. A su tía. Y probablemente a su madre.
No e