Las sombras se alargan
Isa Belmonte
La noche es fría, pero el calor de Mario a mi lado me mantiene a salvo. O eso quiero creer. A pesar de la calidez de sus brazos, un escalofrío recorre mi espalda cuando pienso en la mirada de Aisha al irse del café aquel día. No era solo arrogancia; era una promesa. Una promesa de que esto no había terminado.
Duermo inquieta, mis sueños son un torbellino de rostros distorsionados: Luis riendo burlonamente, Sofía susurrando traiciones, Ximena con sus ojos llen