Capítulo ocho. La misma mujer.
Nicole pasó el resto del día en tensión. La reunión con Kyan se acercaba, y aunque había trabajado en oficinas antes, nunca había estado en una junta de alto nivel.
Kyan lo había planeado así. Quería verla fallar.
Pero no se lo permitiría.
A las cuatro en punto, Nicole se dirigió a la sala de juntas con su libreta en mano. El ambiente estaba cargado de murmullos, y varias miradas se posaron en ella cuando entró junto a Kyan.
—Señores, les presento a mi nueva