Capítulo setenta y cinco. El precio de la sangre
El expediente llegó a manos de Alexandra a las ocho y doce de la mañana.
No fue por correo.
No fue por un mensajero judicial.
Fue dejado en la recepción del edificio, dentro de una carpeta negra sin remitente, con una sola nota escrita a mano:
“Hay verdades que duelen más cuando se heredan.”
Alexandra supo de inmediato de quién venía.
Eleanor Hale.
Sus dedos temblaron apenas al abrir la carpeta, pero su expresión no cambió. Años atrás, ese tipo d