Capítulo setenta y cinco. El precio de la sangre
El expediente llegó a manos de Alexandra a las ocho y doce de la mañana.
No fue por correo.
No fue por un mensajero judicial.
Fue dejado en la recepción del edificio, dentro de una carpeta negra sin remitente, con una sola nota escrita a mano:
“Hay verdades que duelen más cuando se heredan.”
Alexandra supo de inmediato de quién venía.
Eleanor Hale.
Sus dedos temblaron apenas al abrir la carpeta, pero su expresión no cambió. Años atrás, ese tipo de gesto la habría paralizado. Ahora no.
Ahora tenía algo que Eleanor jamás había tenido: a alguien sosteniéndole la espalda.
Daniel estaba a su lado, de pie, leyendo por encima de su hombro.
—Está yendo demasiado lejos —dijo él con voz baja.
Alexandra pasó la primera página.
Estados financieros antiguos.
Testamentos preliminares.
Correspondencia privada.
Luego, lo que Eleanor realmente quería mostrarle.
Una copia certificada de un documento de custodia… fechado años atrás.
Alexandra sintió que e