Capítulo setenta y seis. Cuando la verdad aprende a gritar.
La filtración no fue gradual.
Fue brutal.
A las siete y cuarenta y tres de la mañana, el nombre Alexandra Hale apareció en los titulares financieros.
A las siete y cuarenta y cinco, ya estaba en los portales de espectáculos.
A las siete y cincuenta, en redes sociales.
“La heredera que lo ocultó todo.”
“¿Fortuna manchada?”
“El apellido Hale vuelve a temblar.”
Alexandra estaba sentada en la cocina cuando Daniel dejó su tablet sobre la mesa sin decir una palabra.
Ella leyó en silencio.
Documentos sacados de contexto.
Correos antiguos recortados.
Fechas manipuladas.
Verdades… torcidas con intención quirúrgica.
—Es ella —dijo Alexandra finalmente—. No está atacando el dinero. Está atacando mi credibilidad como madre.
Daniel cerró los puños.
—Y está usando el ruido para forzar errores.
Alexandra respiró hondo. Ya no temblaba.
—Entonces no se los vamos a dar.
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