Capítulo setenta y dos. Cuando el silencio se rompe
La sala de conferencias del Grupo Hale estaba llena antes de la hora prevista.
Cámaras alineadas. Micrófonos encendidos. Periodistas susurrando teorías como si fueran verdades a medio cocer. El murmullo era constante, impaciente.
Alexandra observaba todo desde la antesala, con las manos entrelazadas a la altura del vientre. Vestía de negro, líneas simples, postura firme. No había miedo en su rostro. Solo decisión.
Daniel estaba a su lado.
—Tod