Capítulo setenta y uno. El precio de la claridad.
La transparencia no tardó en cobrar su precio.
Dos días después del anuncio oficial, el Grupo Hale amaneció con una caída del siete por ciento en la bolsa. No era un desplome… pero sí un mensaje.
Daniel observó las gráficas desde el sofá, con Liam dormido sobre su pecho, respirando lento y confiado.
—Es un aviso —dijo Carlos desde la mesa—. Eleanor está moviendo hilos.
Alexandra no apartó la vista de la pantalla.
—Que los mueva —respondió—. Si algo aprendí de ella es que cuando parece calmada… es cuando más pierde el control.
Daniel sonrió apenas.
—Eso suena peligrosamente parecido a ti.
Ella lo miró de reojo.
—Aprendí de la mejor.
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La primera embestida llegó en forma de citación judicial.
No contra Alexandra.
No contra Carlos.
Contra Daniel Corso.
—¿Qué es esto? —preguntó él, leyendo el encabezado.
—Una auditor