Capítulo sesenta y nueve. Una segunda oportunidad.
La ciudad se alzaba bajo un cielo despejado, como si incluso el clima hubiera decidido celebrar la paz que, al fin, rodeaba a Nicole y Kyan. Después de todo lo vivido, después de años de distancias, secretos y heridas, habían llegado a ese punto donde el pasado ya no dolía tanto… donde el futuro comenzaba a escribirse con esperanza.
El penthouse ya no era solo un espacio moderno de vidrio y mármol. Ahora tenía juguetes regados por el suelo, imanes en el refrigerador, fotos familiares colgadas en una pared antes vacía. El eco del silencio había sido reemplazado por risas, pasos pequeños, y conversaciones cálidas que llenaban cada rincón. Nicole decoró el lugar con su toque: plantas en cada esquina, velas aromáticas, mantas suaves que invitaban a quedarse. Millie había reclamado su propio espacio, con estantes de libros y dibujos pegados con cinta.
La boda fue pequeña, pero perfecta. Sin escándalos, sin flashes invasivos ni titulares cr