Capítulo cincuenta y seis. Lo que empieza cuando todo parece en calma
La mañana llegó sin sirenas, sin llamadas urgentes, sin titulares nuevos golpeando la puerta.
Ese silencio —raro, casi sospechoso— fue lo primero que despertó a Alexandra.
Abrió los ojos despacio. El techo del apartamento de Daniel le resultó familiar, tranquilizador. A su lado, él dormía boca arriba, un brazo extendido como si incluso dormido necesitara ocupar espacio. Protector. Presente.
Alexandra se quedó observándolo uno