Capítulo cuarenta y seis. El matrimonio bajo la lupa
La citación llegó a las seis de la mañana.
No fue un escándalo televisivo ni un titular ruidoso. Fue peor: un sobre blanco, discreto, con el sello de un juzgado de Nueva York y un nombre que Alexandra ya empezaba a asociar con peligro silencioso.
Impugnación de validez matrimonial.
Alexandra lo leyó dos veces. Luego una tercera.
Daniel estaba sirviendo café cuando notó que ella no se movía.
—¿Qué es eso? —preguntó, con una calma que no sentía.
Alexandra levantó la vista.
—Van a atacar nuestro matrimonio.
El silencio que siguió fue denso.
Daniel dejó la taza sobre la encimera con cuidado excesivo.
—¿Con qué argumento?
Alexandra tragó saliva.
—Contrato. Conveniencia. Protección legal del menor. —Levantó el sobre—. Básicamente dicen que nos casamos por estrategia, no por voluntad real.
Daniel soltó una risa corta, sin humor.
—Claro. Porque enamorarse no entra en sus planes.
Carlos llegó una hora después,