Capítulo cuarenta. Derribar a un monstruo.
El escándalo no tardó en desatarse como una tormenta perfecta.
Apenas unas horas después de la aparición de Kyan frente a la prensa, los canales de noticias multiplicaban las imágenes de la familia en la entrada de Byron Corp. Los titulares fluctuaban entre la ternura y la polémica, pero ninguno podía ignorar la fuerza del mensaje que había dado: un C.E.O que arriesgaba todo por su hija y por la mujer que había sido condenada al silencio durante años.