Capítulo dieciocho. El hombre que no retrocede.
La mañana siguiente no fue tranquila.
Pero fue diferente.
Porque Valentina despertó…
y Marcos ya no estaba dormido a su lado.
Estaba vestido.
Listo.
Serio.
Mirándola como si acabara de tomar una decisión que cambiaría todo.
—¿Qué pasa? —preguntó ella, incorporándose.
Él se acercó a la cama.
Se sentó.
Tomó su mano.
—Ya no voy a dejar que esto crezca.
Valentina sintió el estómago apretarse.
—¿Victoria?
—Sí.
Silencio.
—Presenté la demanda.
Ella parpa