Capítulo diez. Herencia, derecho e historia.
Kyan sentía el pecho a punto de estallar.
Desde que Nicole pronunció aquellas palabras, todo a su alrededor había dejado de tener forma. No escuchó más sonidos, no notó el tacto del suelo bajo sus zapatos de cuero, ni el murmullo constante de la oficina. Solo un eco brutal y ensordecedor: "Millie es tu hija."
Caminar por los pasillos fue como atravesar un campo minado. La culpa, el dolor, la rabia… lo golpeaban en todas direcciones. Cinco años. Cinco