Capítulo once. Amor enterrado.
Nicole no pudo dormir aquella noche.
La imagen de Kyan arrodillado frente a Millie no dejaba de repetirse en su mente. Lo había visto quebrarse en mil pedazos… y eso dolía más que cualquier grito, más que cualquier reproche. No era odio lo que él le había mostrado. Era algo más profundo. Era una herida abierta que sangraba desde hacía cinco años.
Caminaba descalza por su departamento, con los brazos cruzados y una taza de té frío entre las manos. En la habitación