Bastián respiro hondo para apaciguar sus emociones, y entrecerró los ojos.
—¿Eres tú la mujer que se acerca a mi carpa en las noches oscuras?
Ella palideció al percatarse de que él la había reconocido; apretó las manos para no salir corriendo y carraspeó para que su voz sonara serena.
—¿Por qué piensas eso? Hoy fue la primera vez que te vi en la batalla. Freya es mi amiga, fui a ayudarla.
Bastián reconoció perfectamente esa sutileza; la había tallado con sus propias manos. Además, percibió algo