Mundo ficciónIniciar sesiónEl Asilo Santa Mónica no era un lugar donde la gente llegaba a sanar. Era un lugar donde la gente llegaba a terminar. Sus pasillos olían a desinfectante y a algo más difícil de nombrar, esa mezcla de tiempo detenido y resignación que se instala en los sitios donde los viejos esperan sin saber exactamente qué. Ximena lo supo desde que cruzó la puerta principal, con Sebastián a su lado y una carpeta de documentos apretada contra el pecho c







