Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire de la madrugada olía a tierra mojada y a presagio cuando los faros de tres camionetas negras atravesaron las rejas de hierro forjado de la residencia Alcántara. El amanecer apenas insinuaba su llegada en el horizonte, tiñendo las nubes de un gris ceniciento que parecía anticipar el funeral de una era.
Miranda Alcántara observaba desde la ventana de su estudio privado, una copa de coñac Rémy Martin Louis XIII entre los dedos, mien







