Mundo ficciónIniciar sesiónLos resultados llegaron a las seis de la mañana con esa puntualidad clínica que tienen los documentos capaces de destruir una vida. El doctor Héctor Zamora los depositó sobre la mesa de cristal del penthouse sin ceremonia, sin preámbulo, con la actitud contenida de quien ha aprendido que en su oficio la compasión se ejerce mejor en silencio.
Ximena llevaba despierta desde las cuatro. No por anticipación, sino porque el sueño hab&i







