El avión privado de Fabien llegó a Palermo unas horas después y no perdieron tiempo. Él y Rainier salieron, se subieron al coche que los estaba esperando cerca de la pista de aterrizaje y emprendieron el viaje hacia la casa de su primo Renzo.
La villa Cappellari se alzaba sobre una colina privada a las afueras de Palermo, iluminada por las luces cálidas que rompían la oscuridad de la madrugada. El automóvil de Fabien avanzó lentamente por el largo camino de piedra mientras hombres armados vigi