Capítulo 50.
POV – MILA.
Desperté con la sensación de que el aire era más pesado que de costumbre. El murmullo de la brisa se colaba por las cortinas, y el perfume a jazmines del jardín me llegó como un bálsamo. Sin embargo, la calma que me rodeaba era extraña, como si la mansión misma me estuviera vigilando.
Me incorporé lentamente, recordando las palabras del médico: reposo absoluto, cero estrés. El recuerdo del sangrado aún me perseguía en sueños. Había sentido que lo perdía todo. Ahora, cada mañana era