Capítulo 48.
El zumbido de la televisión aún resonaba en mi cabeza cuando apagué la pantalla. Las imágenes del coche destrozado de Lola seguían proyectándose en mi mente como un eco del futuro. Su rostro desfigurado, su cuerpo inconsciente en una camilla… era como si la estuviera viendo en mi lugar.
La odiaba, sí. La había odiado por sus traiciones, por su papel en mis desgracias. Pero en ese instante, al mirarla al borde de la muerte, entendí que lo que le habían hecho podía repetirse conmigo. Y la idea me