Capítulo 40.
POV MILA.
El sonido sigue resonando en mi pecho, como una melodía que nunca olvidaré: el latido de mi bebé.
El doctor sonrió, tranquilo, y con pocas palabras confirmó lo que mi corazón ya presentía: “Está embarazada, y todo se ve bien. El bebé es fuerte”.
Por un instante, sentí que el mundo se detenía. Una corriente cálida me recorrió el cuerpo, y las lágrimas se me escaparon sin que pudiera controlarlas. No eran de dolor, ni de rabia, ni de nostalgia. Eran lágrimas limpias, de esas que sanan.