Capítulo 37.
POV – MILA.
Había pasado un mes desde aquel descubrimiento del Escorpión, un nombre que aún resonaba en mi cabeza como un eco imposible de atrapar. Ni Camil ni yo habíamos podido rastrearlo. Era como un fantasma, alguien que se movía en las sombras sin dejar huella. Pero en el fondo de mi pecho había una certeza peligrosa: tarde o temprano lo encontraría, y cuando lo hiciera, esa verdad cambiaría todo.
Mientras tanto, mi vida parecía tranquila, casi demasiado tranquila. Con Nicolás, la relación